Así Recuerda Matildelina A Leandro

 

En su casa ubicada en el barrio Panamá, con una amabilidad indescriptible y con esa elegancia que describía Leandro en su canción, Matilde Lina Negrete le abrió las puertas a EL PILÓN y contó un poco de su vida, cómo se conoció con el juglar y cantó su fragmento favorito de la composición que ella inspiró.

EL PILÓN: ¿Qué fue lo primero que pensó cuando escuchó la canción que le compuso el maestro?
MATILDE LINA: Que no me gustaba, y que no me iba a gustar esa canción que era maluca, eso fue lo que dije, pero después que escuché que la grabó Alfredo, dije: «¡Ay! Está linda», me siguió gustando tanto que me la aprendí, yo que de los cantos solo me aprendo un verso o dos, y esa me la aprendí de principio hasta el fin.


E.P: ¿Cuál es la parte de la canción que él le compuso que más le gusta?
M.L: Esa que dice: «Si ven que un hombre llega a La Jagua, si ven que un hombre llega a La Jagua, coge camino y se va pa’ El Plan, está pendiente que en la sabana vive una hembra muy popular, es elegante todos la admiran y en su tierra tiene fama, cuando Matilde camina, hasta sonríe la sabana» esa es mi parte favorita.
E.P: ¿Qué cree que le atrajo de usted a Leandro Díaz?
M.L: No sé, de pronto la amabilidad, mi tono de voz. Él estaba enamorado de mi, porque en una parranda que estaba él echó un verso y yo estaba con mi marido y él lloró y yo pensé «no vuelvo más donde esté Leandro parrandeando»
E.P: Todos sabemos quién fue Matilde Lina en la vida de Leandro, pero ¿quién era Leandro para Matilde Lina?
M.L: Bueno para mi Leandro era un buen compositor, el hombre que me inmortalizó, el hombre que hizo la canción más bonita, yo lo apreciaba mucho por eso, pero como hombre para mí no lo quise.
E.P: ¿Por qué?
M.L: No sé, yo era ‘fregá’, además que él tenía sus compromisos y yo los míos. Yo tenía mis hijos y yo no iba a dejar mis hijos por él, él no iba a dejar a sus mujeres por mí. Pero él me decía: vamos a ser felices Matilde, vamos a vivir juntos.
E.P: ¿Cómo se enteró del fallecimiento del juglar?
M.L: Un hijo que trabaja en el Cerrejón me llamó a las cinco de la mañana, él sabe que yo me levanto a las cuatro y media y me dijo: ‘vieja, sentido pésame’ y yo le dije ‘ve ¿y qué pasó?’ ‘se murió Leandro’ me dijo. Yo no lo podía creer porque yo lo vi mejor por la televisión.
E.P: ¿Cuándo fue la última vez que vio a Leandro?
M.L: Aquí lo trajo una revista, esa fue la última vez que nos encontramos. Eso fue en el año 2009.
E.P: ¿Y de qué hablaron?
M.L: Él estaba muy callado, casi no habló, casi ni podía cantar. Yo le ayudé a cantar porque lo pusieron a cantar. Ya por su problema de audición él no hablaba casi ese día.
E.P: ¿Recuerda el primer día que usted habló con él?
M.L: El primer día que charlamos, porque yo lo había visto de joven. Yo llegué a una fiesta de Urumita con mi mamá y estaban hablando que había un cieguito que tocaba flauta y ese era Leandro Díaz, no tenía fama. Cuando dijo que estaba enamorado de mi fue en Manaure donde Juan Manuel Muegues. Yo me bajé ahí y él también. Juan Manuel Muegues era primo mío y tocaba acordeón. Lo vi en la mañana y me senté en el patio esperando el desayuno y el tinto. Esa vez charlamos sobre una fiesta a la que habíamos ido. Luego iba a visitar a una prima y estaba él y ‘Toño’ Salas tocando en una casa y me llamó un compadre y me ha dicho ‘Comadre Matilde venga acá que ahí donde Juan Manuel dijo el Compadre Leandro que había una muchacha de El Plan que le gustaba y que esa es usted’ yo seguí y no le paré bolas, desde ese día se enamoró de mi voz, tuvo que haber sido, porque no me agarró la manito ni nada.
E.P: ¿Le hacía muchos versos en las fiestas?
M.L: ¡Uy! Mucho, por eso a Toño Salas le gustaba que yo fuera a las fiestas, porque desarrollaba más verseando.
E.P: ¿Qué es lo que más va a recordar de Leandro Díaz?
M.L: Sus composiciones, sus versos, eso es lo que más voy a recordar. Las charlas y su sonrisa.

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