Dayana Jaimes aclara lo sucedido con el registro de la marca de El Gran Martín Elías

Han sido meses difíciles en que a pesar de la existencia de tantas personas, la sensación de soledad del mundo que dejó la muerte de MARTÍN no se supera. Ver: Las 12 canciones que grabó Diomedes Díaz pensando en Betsy Liliana

Recién su partida, en medio de esa mezcla de sentimientos, que conjugaba el dolor por la intempestiva ausencia de mi amigo, compañero, y esposo, en el momento que sin duda se había abierto para él un porvenir dorado, con la tristeza de saber que no lo volvería a ver y tener que aceptar que nuestra hija, su Purry, PAULA, no crecería con su padre, la emoción que producían las sobrecogedoras pero vivificantes muestras de cariño de sus MARTINISTAS, costaba y era difícil entender la pillería y los indignantes abusos que de manera insensible se levantaron para explotar, de manera oportunista, su identidad, su trabajo, su imagen, su buen nombre, sin respetar la tragedia por la que atravesamos.

Fue en medio de esa situación, que, en un intento ingenuo, pero de buena fe, por salvaguardar el nombre de MARTÍN, sin ninguna intención oscura, solicité el registro como marca de su nombre artístico, su imagen y su firma, sin pretender nunca desconocer o afectar los derechos de nadie. Ver:  Así reclama Caya Varón a quien usa el nombre de Martín Elías para lucrarse

También es cierto, que dentro de tal trámite se presentó una oposición para que apareciera su otro heredero (Martincito) como beneficiario del registro de la marca en caso de ser concedida y así procedí. Modifiqué la solicitud incluyéndolo no sólo a él sino nuestra hija para que se nos reconociera la marca, cambio que no fue tenido en cuenta por la Superintendencia de Industria y Comercio en la negación inicial del registro, ante lo cual nuestro apoderado interpuso un recurso de apelación, que es el que acaba de ser resuelto por la Superintendencia con la confirmación de la decisión anterior.

De todas maneras, es claro que, por nuestra hija, por el amor a MARTÍN, por respeto a su seguidores, desde este lugar en que me puso Dios, a pesar de los tropiezos, envidias, oportunismos para explotar, indebidamente lo que representa la leyenda del “GRAN MARTÍN ELÍAS”, no desfalleceré en el empeño de preservar su identidad y la imagen que con tanto carisma construyó MARTÍN, para q no se pierda o distorsione su huella.La tarea no es fácil y las fuerzas. Ver: Caya Varón tumbó registro de la marca El Gran Martín Elías a Dayana Jaime


 

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Han sido meses difíciles en que a pesar de la existencia de tantas personas, la sensación de soledad del mundo que dejó la muerte de MARTÍN no se supera. Recién su partida, en medio de esa mezcla de sentimientos, que conjugaba el dolor por la intempestiva  ausencia de mi amigo, compañero, y esposo, en el momento que sin duda se había abierto para él un porvenir dorado, con la tristeza de saber que no lo volvería a ver y tener que aceptar que nuestra hija, su Purry, PAULA, no crecería con su padre, la emoción que producían las sobrecogedoras pero vivificantes muestras de cariño de sus MARTINISTAS, costaba y era difícil entender la pillería y los indignantes abusos que de manera insensible se levantaron para explotar, de manera oportunista, su identidad, su trabajo, su imagen, su buen nombre, sin respetar la tragedia por la que atravesábamos. Fue en medio de esa situación, que, en un intento ingenuo, pero de buena fe, por salvaguardar el nombre de MARTÍN, sin ninguna intención oscura, solicité el registro como marca de su nombre artístico, su imagen y su firma, sin pretender nunca desconocer o afectar los derechos de nadie. También es cierto, que dentro de tal trámite se presentó una oposición para que apareciera su otro heredero (Martincito) como beneficiario del registro de la marca en caso de ser concedida y así procedí. Modifiqué la solicitud incluyéndolo no solo a él sino nuestra hija para que se nos reconociera la marca, cambio que no fue tenido en cuenta por la Superintendencia de Industria y Comercio en la negación inicial del registro, ante lo cual nuestro apoderado interpuso un recurso de apelación, que es el que acaba de ser resuelto por la Superintendencia con la confirmación de la decisión anterior. De todas maneras, es claro que, por nuestra hija, por el amor a MARTÍN, por respeto a su seguidores, desde este lugar en que me puso Dios, a pesar de los tropiezos, envidias, oportunismos para explotar, indebidamente lo que representa la leyenda del “GRAN MARTÍN ELÍAS”, no desfalleceré en el empeño de preservar su identidad y la imagen que con tanto carisma construyó MARTÍN, para q no se pierda o distorsione su huella.La tarea no es fácil y las fuerzas 👇

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