La muerte que partió en dos la vida de Diomedes Díaz

 

Familiares y seguidores recuerdan el ‘amargo’ suceso que marcó al Cacique de La Junta. Dicen que no volvió a ser el mismo.

Diomedes no volvió a ser el mismo después de la muerte de Doris Adriana Niño, ocurrida en mayo de 1997. Su hermano menor Elver Díaz, 18 años después del fatídico suceso, recuerda que aquello llenó de depresión al Cacique de La Junta, muchas veces lloraba, y su salud empezó a deteriorarse.

«Para nosotros fue muy triste, en ese tiempo mi mamá, mi papá y todos sus hermanos sufríamos mucho porque por primera vez Diomedes se veía enredado en un episodio de esos, era una vida que había por delante, y de verdad que fue algo que nos marcó», sostuvo.

Precisa que aunque nunca quiso preguntarle a Diomedes sobre lo que ocurrió la madrugada de ese 15 de mayo, solo recuerda que su hermano le decía que era inocente. «Únicamente confié en él y esperé que las cosas se solucionaran», dijo.

Elver Díaz quien también es compositor y cantante, señaló que nunca visitó a Diomedes en la cárcel. «Nunca quise verlo en esa situación, pero si hablaba a diario con él, me decía que me quedara con mis padres, atendiéndolos y afirmaba que íbamos a salir de eso».

«Diomedes era una persona alegre, acostumbrado a cantarle a la gente y divertirse con su público, pero estando encerrado era muy triste. Cayó en depresión, lloraba, se enfermó y fue muy duro para él, nosotros conocíamos su nobleza y sabíamos que era incapaz de cometer semejante barbaridad; pero a pesar de las dificultades siempre tuvo puesta la fe en Dios y en su Virgen del Carmen», afirmó.

Después se enfermó de Guillén Barré, un mal que le dejó muchas secuelas, vino la separación con Betsy Liliana, y dejó de ser el mismo, relata Elver. «Después de eso veíamos un Diomedes a veces malgeniado, con mucho trago, desde aquel suceso comenzó a deteriorase en su salud y como persona también», puntualizó.

Muchos recuerdos sobre este amargo episodio revivieron esta semana entre amigos y familiares del Cacique de La Junta, luego del capítulo de la novela que se transmite en el canal RCN sobre la vida del artista y en el que se refleja la muerte de Doris Adriana.


El 14 de mayo de 1997, Doris Adriana Niño García, entonces de 22 años, salió de su casa en Soacha para reunirse con Diomedes Díaz. Horas después su cuerpo fue encontrado por campesinos en una carretera de Boyacá con signos de violencia. Según el dictamen forense a causa de asfixia mecánica aunada a una sobredosis de cocaína. (Ver también: Cronología de la muerte de Doris Adriana Niño)

Diomedes fue condenado a prisión como responsable de la muerte de Doris Adriana Niño. Estuvo 32 meses en prisión y recuperó su libertad en 2004, en medio de la alegría de su fanaticada. El 12 de noviembre de ese año una multitud de seguidores se ubicó en los alrededores de la cárcel judicial de Valledupar con pancartas, afiches, camisetas y música, para darle la bienvenida a la libertad a su ídolo.

«Siempre confiamos en la inocencia de Diomedes, pero recordamos ese suceso como una época gris para El Cacique, para nosotros los seguidores y para el vallenato», dijo Enrique Blanco, uno de sus más fieles fanáticos en la capital del Cesar.

Joaquín Guillén, amigo y exmánager de Diomedes, recuerda que «Diomedes siempre decía que le tenía miedo a tres cosas: a la cárcel, a una clínica y el cementerio, y en la última década de su vida sufrió las tres, estuvo detenido, después afectado en su salud y por último le llegó la muerte».

Dice que para la época del caso de Doris Adriana fue muy duro. «Diomedes fue capturado en Bogotá y eso generó mucha preocupación entre sus familiares, amigos y seguidores, y una gran afectación en él».

«Diomedes cambió con la muerte de Doris Adriana, su salud empezó a afectarse y él mismo se deterioró como persona», Elver Díaz.

Miguel Barrios
El Heraldo

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