Silvestre Dangond y su faceta como esposo y padre

 

Algunas respuestas de Silvestre Dangond en entrevista con la Revista Vea, hablando de su faceta como esposo y padre.
Revista Vea: Cómo conoció a su esposa?
Silvestre Dangond: «Lo que pasó es que me metí muy temprano. Yo la conocí, me encantó, en seguida la preñé y me organicé. Eso fue una cosa rápida (risas). Yo tenía 22 años, en ese tiempo lancé mi disco, y al año y medio ya me la había sacado a vivir. Me casé con ella después de 10 años de estar juntos».

Qué lo conquistó de ella?
«Me conquistó que es una mujer de su casa. Pienso que uno tiene que buscar a las mujeres, como lamamá de uno, que lo ‘pechichen’, que lo quieran, que lo atiendan, que lo perdonen a cada momentico (risas)… Antes la embarraba, ya no».

Por qué tomaron la decisión de casarse casi 10 años después?
«Después de 10 años, lo hice por mis hijos. Una vez me preguntaron que no estaba la foto de mi matrimonio. Ajá?. «Papá, dónde está la foto de matrimonio de mami contigo?». Yo no supe qué responderles. me daba pena con ellos. Dije: «Voy a casarme». Ellos fueron los pajecitos. La bendición me llegó desde que tuve al primer hijo, pero el matrimonio me cambió aún más la vida. Eso fue el 9 de septiembre de 2011″.


Piensa en tener otro hijo, tal vez, la niña?
«Después de tres varones, la niña, sí!, con el favor de Dios. Cuando mi hijo menor tenga 15 años y yo esté retirado, vamos a adoptar una niña. Ya no vamos a tener más hijos. Esa es una decisión tomada, de común acuerdo con mi esposa. Vamos a adoptar una niña morenita. De aquí allá pueden pasar muchas cosas, pero es lo que tengo en mi cabeza: adoptar una niñita, una negrita».

Cómo es la crianza de sus hijos?
«Lo contrario de la mía. Me criaron de una forma y yo estoy criando a mis hijos de otra. Soy de los que bañan, de los que se meten en la cama con ellos y los duermen. Soy una persona extremadamente amorosa con mis hijos. Me gusta dedicarles una tarde, y hablar con ellos a ver de qué forma ven este mundo que estamos viviendo hoy en día. En el diálogo está la clave de todo: cuando uno se calla todo explota. No se debe llegar hasta allá».

Revista Vea

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